Metamorfosis – El viaje inverso de Raquel Soffer

De Edgar Cherubini Lecuna

En su viaje inverso, de lo implícito hacia lo explícito, de lo no evidente a la evidencia, explorando lo que es invisible a nuestros ojos y desvelando la abstracción geométrica contenida en imágenes figurativas, Raquel Soffer (1957), descubre las metáforas constructivas del color partiendo de la unidad mínima que forma una imagen digital, el píxel (picture element). Un píxel usualmente se visualiza como un punto o un cuadrado, pero conceptualmente no tiene una forma determinada, se trata de la muestra abstracta de una unidad de medida de resolución. Cada Píxel admite 256 variaciones de color, es único e independiente pero debido a lo limitado de nuestra visión lo percibimos como un conjunto. Los píxeles son puntos de color y las imágenes que normalmente vemos se forman como una sucesión de éstos, siendo su conjunto una matriz coherente de información para el uso digital. Esta imagen puede ser mostrada e interpretada por un ordenador y es así como Soffer construye las estructuras íntimas de una imagen dada, sea una pintura o una fotografía. La artista utiliza la abstracción para liberarse de cualquier asociación simbólica con la realidad al crear estructuras constructivas, formas y colores que surgen de su inmersión en el pixelado que es utilizado para representar ideas abstractas y crear una nueva realidad concreta.

Raquel Soffer | Oíxel Seurat Le chahut 4 | 2022.

Para John Berger, “La imagen nos permite, por deducción, mirar el ver del otro” [1], sin embargo, se hace aún más complejo mirar lo que el artista o nosotros, como indagadores de una obra, no podemos ver en su interior. Si bien nos maravillamos ante las imágenes de Van Gogh, Seurat, Reverón o de El Bosco que podemos apreciar en museos, litografías, libros o en Internet, resulta asombroso que alguien nos muestre lo que coexiste en el interior de esas obras cuando son digitalizadas, desmaterializadas. Eso es lo que Soffer nos invita a mirar en su nueva propuesta conceptual que ha titulado Metamorfosis.

Lo que observamos en nuestra vida diaria es solo el 5% del universo, el resto sigue siendo un misterio, por eso Berger acentúa aún más la reflexión sobre el mirar, al decir que “nuestra forma de ver depende de lo que sabemos o de lo que creemos”. Lo que vemos en la serie Metamorfosis no son sino momentos y estados de formas geométricas abstractas, fragmentos de un proceso de manifestación y de ocultación de un fenómeno visual. El simple acto de mirar se convierte en el acto de ver a través de eso que no vemos pero que vislumbramos ¿Metáforas? ¿Una exploración hacia las metáforas visuales?  La idea de Soffer es una búsqueda a la inversa a partir de lo obvio, se zambulle hasta llegar al génesis de la imagen que está velado a nuestra mirada. Sin negar ni desvalorizar la obra pictórica o fotográfica escogida por ella, Soffer invierte el proceso partiendo de la esencia, es decir, sus píxeles, que son los que organizan las gamas de colores para que nuestro ojo pueda apreciar una imagen. Es una pintura retiniana, y a la vez es una pintura de ideas, de símbolos, metafórica.

Raquel Soffer | Píxel Bosco huevo 1 |2024.

En las obras que componen Metamorfosis, la artista emprende un poético retorno a la matriz, habitando la forma y reinaugurándola, debido a que, en la desmaterialización de la obra escogida, se desvela la esencia del modelo aditivo RGB o del modelo sustractivo CMYK (RGB colores aditivos: rojo, verde y azul / CMYK colores sustractivos: cian, magenta, amarillo y negro). Son obras constructivas que surgen del reordenamiento de los colores de las pinturas escogidas por la artista, logrando que su significado quede oculto detrás de otro significado. Tuve la oportunidad de conversar con Raquel Soffer y comunicarle mi avidez de conocer más sobre su propuesta.

Para Hegel, “la realidad, en cuanto dialéctica, no es fija ni determinada, sino que está en un constante proceso de transformación y cambio”.[2]  Sin entrar en el origen mitológico de este término en Ovidio o en la alegoría de Gregor Samsa,metamorfosis” significa la transformación de algo en otra cosa. ¿Cuál es su intención al desmaterializar o transformar otras obras de arte?

Raquel Soffer | Píxel Seurat | La grande jatte 1 | 2022.

La obra Metamorfosis emerge como una reconfiguración contemporánea de composiciones enigmáticas de la historia del arte a partir de su digitalización. La esencia de las obras no desaparece, sino que renace en una forma distinta, impredecible y vibrante, como un reflejo de la transformación perpetua del arte y la percepción humana. Lo que intento es sostener un diálogo entre el pasado y la abstracción digital. Es una reflexión sobre la naturaleza del cambio y la manera en que la tecnología puede disolver, reconstruir y resignificar las narrativas del pasado. Al reconfigurar obras como El jardín de las delicias de El Bosco, a través de la manipulación digital de los píxeles de un detalle de esta pintura icónica, trascendemos la representación figurativa y nos sumergimos en un paisaje visual abstracto donde la forma original se diluye en un juego de texturas, color y caos controlado. Al transformar las pinturas en píxeles, la imagen resultante evoca el proceso mismo de la metamorfosis, entendido no solo como transformación física, sino como un tránsito entre tiempos, lenguajes y significados. Sobre la idea de metamorfosis, Juan Carlos Cirlot escribió en su Diccionario de símbolos: “Las transformaciones corresponden al gran simbolismo de la inversión, pero también al sentimiento esencial de la diferencia entre lo uno indistinto primigenio y el mundo de la manifestación. Todo se puede transformar en todo porque nada es realmente nada”.[3]

Raquel Soffer | Píxel Seurat Gravelines 2 | 2022.

Para James Baldwin la misión del artista en la sociedad es la de desvelar lo que nuestra mirada no alcanza a ver: “La sociedad acepta algunas cosas como reales, pero la realidad visible esconde otras más profundas y es el artista quien las revela”.[4] Sus obras y propuestas transmiten una búsqueda que podríamos calificar de esotérica en la que el arte es para usted un vehículo que la ayuda a reflexionar sobre enigmas y símbolos.

Voy a responderle citando Los discípulos en Sais de Novalis, debido a que este filósofo y poeta del romanticismo alemán brindó respuestas a algunas de mis intuiciones: “Los seres humanos –comienza diciendo Novalis – recorren diferentes caminos. Aquel que emprenda la ruta y los compare, descubrirá formas que pertenecen a una gran escritura cifrada que se encuentra en todas partes: en las alas de las aves, en la cáscara del huevo, en las nubes, en la nieve, en los cristales…” Y eso es lo que pretendo mostrar, por supuesto no la gran escritura del mundo sino más modestamente la de la imagen digital. Los temas del exilio, el infierno, la expulsión del paraíso, el globo, el huevo, entre otros, han estado muy presentes en toda mi obra por un proceso de terapia psicológica y análisis de sueños de poco más de 40 años. La idea de las “escrituras cifradas” que menciona Novalis, aunque no aparece explícitamente en esos términos en su obra, está profundamente relacionada con su visión romántica del mundo como un gran texto sagrado, un misterio que debe ser interpretado. Para Novalis, el universo está pleno de símbolos y significados ocultos. En todo lo que nos rodea en nuestro ambiente lo divino escribe sus mensajes, está en nosotros descifrarlos.

Raquel Soffer | Caligrafía Reverón cocotero 4 | 2025.

Esta conversación con la artista me ha permitido una aproximación al arte digital para entender la poética contenida en esa tendencia: “Lo virtual no se antepone a lo real porque es otra forma de construcción de la realidad. Lo virtual en el arte, pareciera crear una falsa ilusión de separación entre el soporte material y la sustancia sensible e inmaterial de la obra, pero tal separación es ficticia porque el arte mismo, expresado en cualquier plataforma, soporte o dispositivo digital siempre asiste a una poética en que la forma y la idea sensible poseen ya una composición inmanente”, así lo expresa la investigadora Claudia Mosqueda.[5]  Sobre la belleza de una obra digital, pienso que podríamos retomar la idea de Merleau-Ponty: “La belleza, es el entrecruzamiento entre una presencia que se ofrece a la vista y una mirada que la capta”.[6] Metamorfosis nos ofrece la belleza objetiva de las obras concretas, basadas en detalles que pasarían por insignificantes pero que representan una nueva manera de ver lo que nosotros no vemos. Solo me queda evocar el itinerario espiritual de Oscar Milosz, quien expresó: “Llevar a fondo el ensueño para conmoverse ante el gran museo de las cosas insignificantes, el misterio de las cosas, de los pequeños sentimientos que estas transmiten y que nos permiten encontrar un lugar en el gran vacío de la eternidad”. [7]

[1] John Berger, Voir le voir, Éditions B42, 1976.

[2] Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Fenomenología del espíritu, Editorial Pre-Textos, España, 2009.

[3] Juan Carlos Cirlot, Diccionario de símbolos, Editorial Labor, 1992.

[4] James Baldwin, The Creative Process. The Price of the ticket, Penguin Random Hause, 1985.

[5] Claudia Mosqueda Gómez, La materialidad e inmaterialidad en el arte digital: Clave para comprender su inmanencia, Revista Humanidades, vol. 9, N° 2, Universidad de Costa Rica, 2019.

[6] Maurice Merleau-Ponty, La Phénoménologie de la perception, Paris, Gallimard, 1945.

[7] Oscar-Vladislas de Lubicz-Milosz, L’amoureuse initiation. Editions Alphée, 2004.